El histórico recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Santa Fe (1997)
Una noche inolvidable en el estadio de Colón.
El 13 de diciembre de 1997 no fue un simple recital: fue misa, fue ritual, fue calle. El show de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el Estadio Brigadier General Estanislao López convocó a una multitud que llegó desde todos los rincones del país con una sola certeza: esa noche iba a pasar algo grande. Una gran lluvia en la ciudad hizo que el campo de juego del Cementerio de los Elefantes se convierta en un recordado barrial, donde las bandas —las de verdad— danzaron en el barro al ritmo de las 24 canciones que sonaron aquella noche. El show era parte de la gira del flamante Luzbelito, y desde el arranque quedó claro que no había vuelta atrás: “Yo sé muy bien que algún día vas a explotar” no era solo una frase, era una advertencia. Sin duda, el recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Santa Fe 1997 quedó para siempre en la memoria colectiva.
El fenómeno ricotero y la convocatoria masiva.

Lo de Los Redondos en los 90 no se explica, se vive. Sin prensa, sin fórmulas, sin permiso. Solo la gente y la música. En Santa Fe, esa mística se volvió carne: miles de almas latiendo al mismo pulso, haciendo del recital una ceremonia pagana. Bajo el mando del Carlos ‘Indio’ Solari y Skay Beilinson, cada tema era una descarga eléctrica. Y cuando sonó “El futuro llegó hace rato”, nadie dudó: el futuro estaba ahí, embarrado, sudado, vivo. En esa fiesta multitudinaria, Santa Fe albergó el legendario recital de 1997, obra de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Una historia en la ruta: cuatro amigos rumbo al ritual.

Entre esa marea ricotera estaban Adrián, el Chula, Iván y Marcos, cuatro pibes que salieron desde Córdoba con más fe que certezas. Después de cerrar el bar de calle Buenos Aires, arrancaron la travesía rumbo a Santa Fe, sabiendo bien hacia dónde iban, pero sin tener idea de cómo volverían. La ruta los encontró entre risas, humo, canciones y promesas que solo se entienden en ese código. Cuando llegaron, el estadio era barro, agua y caos… pero la misa no se suspende por lluvia. Empapados y con los ojos brillando, se metieron igual, porque el ritual estaba por empezar y no había forma de quedarse afuera. De hecho, así vivieron el recital legendario de Santa Fe 1997 de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, compartiendo historia.
Un show que marcó una época en el rock argentino.
El estadio era un solo cuerpo. Cada canción, un grito colectivo. Cada verso, una bandera. Cuando sonaban líneas como “Un poco de amor francés no muerde su lengua”, la multitud respondía como si fuera parte del mismo mensaje cifrado. No había distancia entre escenario y campo: todo era uno. Energía cruda, sin filtro, sin pose. Así, el Santa Fe 1997 recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se consagró como mito del rock nacional.
Legado y relevancia del recital de 1997.
El tiempo pasó, pero esa noche quedó tatuada en la memoria ricotera. El recital en Santa Fe es historia viva del rock argentino, una postal de lo que fue —y sigue siendo— el fenómeno Redondo. Porque como bien sabían ellos y su gente, esto no era solo música… era otra cosa. Y todavía resuena, como eco eterno: “Nadie es capaz de borrar tu nombre de mi corazón”. En definitiva, el recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota Santa Fe 1997 sigue marcando generaciones.


